Esta semana me enfrenté al reto que toda mamá de recién nacido conoce: la primera cena o evento al que decides ir sin el bebé. Logramos ir a la cena de Navidad y fue maravilloso pasar tiempo de calidad con Benjamin, pero el camino hasta allí fue una odisea que ilustra a la perfección nuestro "balance" actual.
La pequeña Amelia parecía saber que la iba a dejar. Estuvo súper intensa antes de irme. Menos mal que mi amiga apareció justo a tiempo, como un ángel, y me ayudó a tenerla mientras yo terminaba de arreglarme.
Luego, la hora de la verdad. La dejé con su tía (¡gracias, familia!) y me fui con mi corazón arrugado. No pasó mucho tiempo antes de que mi teléfono vibrara con intensidad: ¡13 llamadas perdidas de Aiden! Estaba estresado porque la bebé estaba llorando mucho. Inmediatamente miré las cámaras y, para mi inmensa tranquilidad, ya se había tranquilizado y se había dormido.
Mi Reflexión: La culpa es intensa y el estrés es agotador. Pero ese par de horas con Benjamin, riéndonos y sintiéndonos pareja de nuevo, fueron esenciales para recargar. Eso sí, mi conclusión es clara: la próxima salida será la próxima Navidad, ¡jaja!
La Navidad: Mi Pasión
El verdadero antídoto para el estrés de Amelia y de Aiden es la magia de la Navidad. Es mi época favorita y poner la casa lista para la celebración es mi terapia personal.
Aquí el balance se logra con planificación anticipada. Yo soy la persona que todo lo planifica con mucho tiempo, no me gusta que las cosas me agarren de sorpresa, como dicen mujer prevenida vale por dos, Los regalos ya están comprados (solo me falta uno) y el cerdo está listo en el congelador marinando. Por supuesto, los suéteres navideños están listos. Amo cada rincón decorado de mi casa, y ahí es donde entra mi ingenioso esposo, Benjamin.
Con tanto brillo y luz, la factura eléctrica es legendaria. Llegamos a un acuerdo que me hizo reír: él pagará la electricidad de febrero a octubre, y yo de noviembre a enero (justo los meses más intensos de decoración). Me va a tocar aceptarlo por ahora, porque él no sabe lo que tengo pensado para el próximo año... ¡la decoración siempre puede crecer!
El Espíritu de Aiden: La emoción es contagiosa. Aiden se contagió del espíritu navideño y quiso luces en su cuarto. Le compré luces LED y le quedaron muy bonitas. Me falta solo unos metros para completarle todo el cuarto, pero ya está feliz.
La Conclusión del Diario de Hoy:
El balance familiar no es solo sobre dividir los pañales o las tareas. Es sobre encontrar el tiempo para recargar (como esa cena), el espacio para la tradición (como decorar y preparar la comida) y, sobre todo, la capacidad de reírse de las 13 llamadas perdidas y negociar las facturas de electricidad con amor. La clave es el equipo.
Mi sala con la decoracion mas linda, Bruno,
Aquí va el Tv mas tarde, porque sino saben en Suecia en navidad se ven comiquitas del pato Donald
Mi Habitación. Todavia no doy con las fotos que quiero colocar en los cuadros, ya colocare algo pronto
El cuarto de Aiden
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Comentarios
Interesante tu itinerario tei felicidades un abrazo 🙌